Aunque el mundo informático tiene a su disposición varios sistemas operativos muy robustos para ser usados en servidores, a la hora de realizar actualizaciones, prácticamente todo administrador debe convertirse en malabarista, a menos… que se trate de un sistema operativo con actualizaciones automáticas, periódicas y relativamente seguras, tal y como trabaja el Chrome OS de Google. Ese es el objetivo de CoreOS.

¿Cuántos problemas de estabilidad se han manifestado por falta de actualizaciones? ¿Cuántas brechas de seguridad? Uno de los ejemplos más mediáticos en su momento fue el del gusano Blaster. A pesar de que Microsoft recibió una enorme cantidad de metralla por los efectos de aquel gusano, lo cierto es que fue en parte injustificada, debido a que el gigante de Redmond había lanzado un parche que corregía la vulnerabilidad un mes antes de que Blaster comenzara a hacer de las suyas. En otras palabras: Nadie actualizó el software. Claro que, ese es un ejemplo enfocado sobre sistemas de escritorio, pero las cosas se vuelven aún más serias cuando se trata de servidores. Por un lado, cualquiera puede entender la resistencia de los administradores a aplicar actualizaciones. Nunca ha faltado el update que quiebra todo el sistema, causando más daño que la vulnerabilidad que se suponía debía reparar. Y por el otro… es jugar con fuego. Todo agujero de seguridad está allí esperando a que alguien lo aproveche.

CoreOS: Chrome OS para servidores

Entonces, lo ideal es mantener al software actualizado, sin que los nuevos parches afecten negativamente a los servicios que está ejecutando. Y a ese ideal está buscando llegar CoreOS, un nuevo sistema operativo basado en el Chrome OS de Google. El proyecto apenas ha dado sus primeros pasos, pero la visión de sus desarrolladores es clara: Crear la infraestructura de Google “para todos los demás”. El concepto de sistemas contenidos pero a la vez compatibles con actualizaciones dinámicas no es nuevo, aunque siempre han servido a compañías específicas, mientras que CoreOS es completamente open source. Uno de los participantes en su desarrollo es Greg Kroah-Hartman, una de las mentes maestras detrás del kernel Linux, quien dijo que quería hacer algo parecido a CoreOS desde hace media década. Más de mil empresas han expresado interés en el nuevo sistema, e incluso varias ya tienen acuerdos para poner a prueba el código. ¿Actualizar sin que todo explote? Habrá que esperar para saberlo, pero hasta aquí, suena muy tentador.

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