La feroz batalla que están protagonizando Google y China no tiene precedentes en la historia moderna de nuestra civilización. No se trata sólo de una compañía contra la legislación de un país. Las cosas se están llevando mucho más lejos de lo que se pensaba y la confrontación ha adquirido tintes de muchísimo más calado. La compañía estadounidense desafió hace meses al gobierno de Pekín advirtiéndole que no censuraría la Red desde su buscador, tal y como ordenan las leyes chinas. Esto generó tensiones internas incluso entre los políticos de Estados Unidos y China. Ya no se trataba de una simple maniobra empresarial. Estaban chocando de fondo temas políticos que estaban relacionados con la libertad de expresión y las formas de llevar un país.

¿Quién puede más?

Los dirigentes chinos no se caracterizan por su flexibilidad ni por su paciencia, así que ante los continuos desafíos que el gigante americano le lanzaba al negarse una y otra vez a censurar contenidos, les amenazaron con no renovarles la licencia. Google trató de no achantarse ante este nuevo reto y redirigió la página principal de su buscador en china hacia el de Hong Kong, mucho menos restricti

vo que aquel. En Pekín esta estratagema no sentó muy bien y no tardaron las amenazas de echar del país al gran buscador que tuvo finalmente que replegarse y no redireccionar automáticamente hacia la página de Hong Kong. Incluso con esta última decisión, Google no las tenía todas consigo. Durante toda una semana, Pekín ha mantenido oculta su decisión, cosa que, seguramente, habrá hecho sufrir mucho al buscador.

Por ahora ha gana China
Por ahora ha gana China

Finalmente, tras una tensa espera, el gobierno de Pekín ha decidido renovar la licencia de Google, que tiene permiso hasta 2012 para operar en el país aunque tendrá que revisarse cada año. Google en principio, renuncia a más enfrentamientos con las leyes del país y se muestra obediente a cumplir lo que le ha firmado en el acuerdo, es decir, seguir censurando las cosas más importantes que China no quiere que se vean. En definitiva, aquí todos ganan menos la libertad de expresión. Google seguirá ganando dinero en el mercado asiático y China seguirá controlando los medios a su favor. Nada nuevo bajo el sol, pero hay que reconocer que la lucha ha sido feroz y que la empresa americana lo ha intentado, aún a riesgo de haber perdido la licencia. De todos modos, algo nos dice que no es el final de esta película. Habrá segunda parte.

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